Maybe hoping for a change is a dream, maybe life ain't as bad as it seams. But if dreaming is the best i can do, then I'll be dreaming my whole life through
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domingo, 15 de enero de 2012

LAS ESCALERAS AL CIELO

Ratnapura, la ciudad de las gemas, fue nuestro alto antes de subir Adam´s Peak y tras el frio y enérgico paisaje de Nuwara Eliya. No hay mucho que hacer en esta loca ciudad a menos que quieras comprar o visitar las minas de gemas que hay alrededor de la ciudad. Posiblemente el hecho de llegar a las 11 de la noche a la ciudad haya hecho que la considere más extraña aun de lo que ya es. Tras un par de horas a vueltas con un tuc-tuc mas desesperado por encontrar una guesthouse que nosotros logramos algo similar a una habitación donde “descansamos”.

MASTER, nuestro curioso guía en la ciudad nos enseño las minas de gemas y muy amablemente nos indicó como llegar a las faldas de la montaña para comenzar su ascensión a la tarde para llegar antes del amanecer a su cima. ¡Este adorable y delicado anciano nunca mencionó la existencia de otro camino por otra parte de la montaña que se hace en tan solo 3-4horas!

Adam´s Peak, es una montaña sagrada donde hay una pisada de buda a nada más y nada menos que 2.234m. Lo mejor de todo es que los 15km de ascensión que te separan del que sin duda será el amanecer más espectacular que veras en tu vida han sido construidos en escaleras. Toda una noche subiendo escaleras, escaleras y escaleras. Eso sí, la ventaja de hacer el camino largo y tortuoso es que no había nadie más. Tuvimos la manta de unas estrellas brillantes, cercanas, el mejor techo que nunca pude soñar. Por mucho que subíamos nunca avanzábamos, y el hecho de no saber hasta nuestro descenso todo lo que había que recorrer, esa ignorancia, a día de hoy no sé si ayudo o empeoro la situación. De cualquier modo, solo por ese silencio, la sensación de estar a unos milímetros del cielo oliendo las estrellas con la paz de que nadie más esta a tu alrededor no tubo precio. El amanecer fue brutal y me hizo llorar de felicidad, saber que acababa el año viendo el amanecer desde el cielo, con las nubes a mis pies y en un paraje mágico te carga las pilas para comerte el 2012. Las montañas que nos rodeaban, testigos de nuestra hazaña durante la noche, se dejaban ver con los primeros rallos del sol demostrando su majestuosidad. El ascenso del cielo fue duro, doloroso y con el añadido del calor diurno. Sin embargo teníamos prisa, había que llegar antes de las campanadas a Unawatuna, donde Pablo y Alena, el matrimonio con el que viví en Ecuador nos esperaban.

Unawatuna resultó ser un pequeño Salou al estilo de la Lanka, caro y superpoblado de guiris y locales en busca de fiesta. Dos días fueron suficientes para hartarnos y mudarnos junto con Pablo y Alena y otra pareja que viajaba con ellos a Midigama, lo que viene a ser el absoluto paraíso. Reabrimos un hostal que había sido arrasado por el tsunami 7 años atrás. En la playa, con un agua cristalina, turquesa y caliente. Arena blanca, surf, buena música, ambiente y tranquilidad.
No fui capaz de moverme de allí hasta el mismo día de mi vuelo de vuelta a la india, donde todavía me quedaba por decidir como haría el camino de regreso a Sangli. Sin estrés.

Sri Lanka ha sido un antes y un después. Adoro esta isla, y se que pronto volveré a ella para vivir una larga temporada. ¡haber si os animáis y me hacéis una visitilla!